|
David Crawford
Riverside, California, EEUU, (1970)
Estudios de detención de movimiento - Serie 8 (2003)
(Esta serie fue un encargo de New Radio and Performing Arts, Inc. en 2003 para Turbulence Web site. La realización de esta obra fue posible gracias a una beca de LEF Foundation).
En las series de “micropelículas” que componen los Stop Motion Studies se da cita todo un sutil conjunto de aspectos en torno a las interacciones humanas que acontecen en esos espacios de casual confluencia y de forzada cercanía física entre personas desconocidas que son los vagones y estaciones del metro de una gran ciudad (todas las imágenes fueron tomadas en el metro de Tokyo en octubre de 2003). Compuestas por algunas fotografías fijas secuenciadas automáticamente de forma aleatoria (tanto en orden como en duración) en una sucesión interminable, estas series inciden, como afirma el propio autor, en el “pequeño espacio entre el fotograma y la imagen en movimiento”. En esa re-animación no linear de momentos registrados fotográficamente y en su efecto retranqueante (y falsamente repetitivo) se destaca todo un inmenso espectro de muecas, expresiones y gestos de esas personas que comparten, casualmente, un mismo tiempo de tránsito. Si bien en cualquier otro contexto la cercanía física entre dos personas indicaría una cierta intencionalidad entre ellas por establecer una interacción, en los habitualmente concurridos vagones de metro se rompe la lógica habitual que organiza y da significado a las proximidades físicas. Dado que la separación que delimita el espacio personal es aquí transgredida, parece inevitable, como forma de compensación, la proliferación de gestos de distanciamiento en esos rostros. Tratan así de defender la comodidad de seguir estando solos aunque estén en un espacio abarrotado. Las miradas procuran, a veces muy forzadamente, de escapar de cualquier focalización sobre la persona que tienen en frente para evitar interacciones no deseadas. Una resistencia que se exige sea correspondida y que en el caso de no producirse resulta incómoda, más intimidatoria incluso cuando es una cámara la que, como en este caso, se atreve a mirar a los ojos. J.M.P. |
|
|