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Akira Mori La distancia es tema recurrente en las obras de Akira Mori. En el caso de AM(close) y AM(gone) este tema aparece planteado mediante una finísima ironía que opera entre el afecto amoroso y la concreción sígnica de los cuerpos que, como en las señales “hombre” y “mujer” en los aseos públicos, impone siempre reglas de separación, en un simplificado ordenamiento espacial de la “diferencia”. Y si no hay alusión más específica a lo más concretamente corporal que estas señales, ni convención alguna más universal para indicar tanto los espacios para desarrollar las necesidades fisiológicas como para someterse espacialmente a la diferenciación sexual más convencionalizada, seguramente tampoco haya nada más habitual en la cultura mediática para invocar los sentimientos amorosos que los estribillos o las melodías de algunas de las canciones más populares de la canción pop romántica, como las que aparecen incorporados en loop como bandas sonoras de estas dos obras. Perversos juegos los de Akira Mori en torno a la etérea y por lo general idealizada candidez de los sentimientos amorosos, de los suspiros y anhelos de cercanía de quien se quiere (aquí concretados como simples tiempos verbales) así como en torno a la concreción identitaria y corporal de los roles y separaciones impuestas. Distancias que, probablemente, no sean sino una constatación más, en último término, tanto de las permanentes insatisfacciones de nuestros deseos de coincidencia como de las determinaciones políticas y sociales adscritas a nuestros cuerpos. De manera que no es extraño que en ambas obras el terreno de juego se sitúe en el “entre-cuerpos” o, más ampliamente, en el estar cerca pero ausente, en el no-estar íntimo, propio tanto del estar fuera de sí inherente al enamoramiento (“estar por otro”) como del hallarse retirado que nos exige el cumplimiento o el “hacer” del cuerpo (no olvidemos que la palabra “retrete” tiene mucho que ver con la “retirada”, con el estar sólo, distante de los otros, en “otro” lugar). J.M.P.
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